El humor en los tiempos de cólera

Por 2017/08/03 Lucas López, Zoom Comments

En ocasiones reflexiono sobre el mecanismo del humor en redes sociales, en especial Facebook. Un comentario que cobra distintas formas y que llueven por imitación convocados por cada nueva efeméride, hecho político de relevancia –o mero gossip–, tema espinoso de los diarios, boutade ministeriales. Un fenómeno de carácter vacuo, efímero, pleno de candor, en el orden de las más alta jerarquía de la ocurrencia. Oportunidades que ofrece la realidad cuyos resultados nunca resultan humorísticos, sino pretensiosos e incómodos. No dan la talla, pues no logran ni un potente alegato ni una risa estrepitosa. Tampoco alcanza el carácter de denuncia, pues su impacto se diluye ante la falta de sátira y remate. Muy de vez en cuando aciertan.

En la proliferación resultan chistes con resabios de rebeldía edulcorada. Pretenden en un suspiro su viralización, acto digital que por si solo intenta legitimar el acto humorístico, como un rapto de loca creatividad. Los autores son muchos y no se esconden en el anonimato. Por el contrario, promocionan su autoría a los cuatro vientos, porque ayuda a conformar un portfolio de trabajo y currícula en tumblr. Todos participan. Iniciados con intenciones de llamar la atención y profesionales de años, imponiendo autoridad y experiencia. Todos viralizan. Familiares, claque, amigos y adoradores de poca crítica. Todos buscan la mediatización. Sin embargo, en la ocurrencia y velocidad de reflejo, en la libertina oportunidad que ofrecen los dispositivos digitales no logran ver la falta de humor, por acción u omisión, lo cual deja la voluntad en el impiadoso terreno del off side. Diseñadores que hacen tiras cómicas en tono social por medio del lustre de sus tipografías.

Para aquellos que comentan la realidad con la furia que ofrecen los hechos de trascendencia se puede chequear el brillante Javier Jaén, Gorilla, la columna visual sobre temas políticos de De Designpolitie, El Icono de la Semana, el inflamable James Victore, la observación hábil de Jean Jullien, et al. Muestras que sí valen como termómetro de crítica y humor.

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