¡Corré, Wachín! 4 kilos de amor y bolas

Por 2016/08/19 Entrevistas Comments

Sin lugar a dudas el perro es el mejor amigo del hombre y para muestra de ello podemos ver retratada con todo y bolas esta relación canino – humana en las historietas de “¡Corré, Wachín!”: un perro salchicha de 4 kilos y de humor a manos de Nahuel Sagárnaga.


Ya sea en Facebook o en Tumblr cuando menos lo esperemos al leer “¡Corré, Wachín!” nos podemos encontrar con una sonrisa de complicidad o de ternura, ya que Nahuel plasma esa cotidianidad íntima entre un perro y su humano.
Para conocer más acerca de este autor y del protagonista de estas aventuras, le hicimos algunas preguntas:

 

¿Quién es Wachín?, ¿Muso canino, roomie o mejor amigo?

Yo estoy a favor todavía de esa época donde el perro no era tu hijo sino tu mejor amigo. Un mejor amigo que si tiene la oportunidad te mete la lengua adentro de la boca, las bolas en la cara y con el que compartís la cama. Digamos, una amistad difícil de explicarle a una tía.

La idea de tener un hijoperro (neologismo que me desagrada hasta las náuseas) me parece medio boba, uno no andaría dejando encerrado a un hijo desnudo en una casa fría con un bowl con agua sucia tirado en el piso durante 8 horas para ir a trabajar.

Por otro lado, es claro que existe en esa complicidad e ida y vuelta con la mascota del treintañero la necesidad de encontrar en el otro un compañero a quién cuidar porque sabe que la única manera de pagar su incondicionalidad es con la misma moneda.

 

¿En qué momento decidiste compartir las aventuras de Wachín?

Antes hacía eventualmente una historieta autobiográfica (en la época que estaban de moda) que subía a un blog que se llamaba BUZARDAH. Con el tiempo dejé de hacerla, aunque tenía lindos comentarios de colegas que me hicieron conocer a grandes artistas, algunos a los que quiero mucho hoy en día, me aburrí y me bajé.

Y después tanto hinché para conseguir al perro que cuando empecé a subir fotos de él (o a pasearlo por la calle) la gente ya lo reconocía y con la poca cantidad de obra publicada que tenía un amigo, Brian Janchez, dibujante y editor de Ed Noviembre, me dijo que hiciera “no sé, Las Aventuras de Wachín”. A él le siguió Oscar Capristo que un poco me amenazó a que hiciera “algo con el perro ese que tenés que está buenísimo”. Y creo que eso me empujó. Es decir, la tira nació por CLAMOR POPULAR. O al menos de la gente que tengo al rededor y más o menos me quiere.

 

¿Cómo capturas las escenas que plasmas en tu tira? Háblanos acerca de tu proceso de trabajo a la hora de elaborar una tira de Wachín.

No sé si hay un proceso, si algo me parece gracioso trato de acordarme y si se me ocurre alguna manera de resolverlo o rematarlo lo dibujo. Es muy complicado para mi porque no soy un humorista gráfico, no soy un generador de remates. Y pasa que termino desarrollando una pequeña historia (por eso el formato de dos tiras en vez de uno o tres cuadros) más simpática que graciosa con mucho texto y el humor, de haberlo, es más de diálogo. Todo lo que acabo de describir no me parece una virtud sino más bien una falla. Los que logran resumir un chiste en un remate me parecen seres de procesos mentales incomprensibles. El humor es un signo claro y concreto de inteligencia del que claramente carezco.

 

Cuando mostré tu fanpage a varias personas a muchas le llamaron la atención que se viera el sexo de Wachín y aunque es esperable al tener en la descripción “…4 kilos de amor y bolas”, ¿Crees que el público prefiere seguir viendo animales asexuados en sus cómics?

Lo más gracioso del Wachín es que un tercio de su cuerpo es poronga y huevos, evitar ese detalle sería quedarse sin una de sus características naturales más importantes y llamativas.

La desexualización de los animales, más los antropomórficos, tiene que ver con cuidar la moralina cristiana yankee de comienzos del siglo pasado, no con una necesidad concreta de la gente.
Hasta ahora solo vi una queja de una vieja en una tira donde lo único que se ve claramente era al perro meando en primer plano. Esa vieja no entendió qué estaba leyendo.

Por otro lado, otra señora de Uruguay se lo tatuó saltando, bolas y todo, en el brazo. Esa vieja es lo mejor que me pasó junto a una piba santafecina que también se lo tatuó y también con el pito colgando.

Claramente la tira no le habla ni a la gente que tiene esa mental moralizante ni a ningún niño. ¿Pero qué pasa cuando un nene se acerca al Wachín por la calle? ¡Le levantan la pata al grito de “ES NENE”!

 

Algo que atrapa de “¡Corré, Wachín!”, es la cotidianidad y la intimidad que se puede ver entre Wachín y su humano. ¿Eso significa que veremos a Wachín crecer junto a su humano en tiempo real?

Hasta que me harte supongo que si. Pero también es una historieta. Cuando me afeito y me rapo me reclaman que dibuje al personaje rapado y afeitado ¡Cómo! No son el perro ni el autor, son personajes.

 

¿Con más de 5 mil likes en tu FanPage, pensaste a llegar tan buena respuesta por parte del público de Facebook?

Hasta no ser Cami Camila (pero con seguidores, digamos, más activos, para decirlo de alguna manera) no puede ser uno muy diva. La viralización de esta tira, incluso siendo de una lectura más “fácil” que mi otro webcomic Mirina, es complicada, tiene mucho texto, casi nunca tiene remate, hay un mínimo desarrollo de personajes y la manera de alcanzar el inside cotidiano es, como dije arriba, mucho más enrevesado que lo que necesita el lector casual y veloz de internet.

Entonces me siento más cerca de Memorias de un Hombre en Pijama de Paco Roca que de la Cope.

Es en ese contexto donde la respuesta de los lectores en la página, de los colegas en los eventos o redondamente de la gente en la calle o en un bar cuando me reconocen a mi o al perro cuando lo llamo por el nombre (o mejor dicho, a la combinación de ambos) se vuelve entre un halago superlativo y casi mágico hasta sentir que capaz le hablo a la gente correcta.

Si fuera “FAMOSA” la tira probablemente me importarían mucho menos.

 

¿Qué fue lo primero que pensaste al ver el tatuaje que una fan se hizo de Wachín?, ¿pensaste algún día ver tu obra en la piel de alguien?

Lo que pensé es “no puedo creer que sea la segunda persona que se lo hace”. Lo que pasa es que si alguien me pide un dibujo para tatuarse  lo hago, lo cobro  y qué me importa. Acá se taúan a mi perro, es como si se tatauran una foto mía. Es raro y da hasta cierta sensación de responsabilidad. Imaginate qué haría esa señora uruguaya y mujiquista (¿existe esa palabra? ¿Cuál es el gentilicio de bancadores de Mujica y sus uñas largas?) si el Wachín de repente empieza a bancar a Macri o reflexiona sobre cómo hay que matar a esos violentos perros negros callejeros que no son de raza alemana como él, se sacaría el tatuaje con un rayador de queso, pobre.

 

 

¿Qué recomendación le darías a los artistas/diseñadores que quieren dedicarse a hacer cómics de humor?

Ríanse de sí mismos.

 

 

¿Qué sigue para Wachín?

Lo tengo que llevar al veterinario porque le duele la boca.

 

 

¿Porqué Manchita se cree un doberman?

Porque hay dos modelos de perro salchicha: el cagón y el camorrero. Obvio que los dos son graciosos asumiendo sus papeles.

 

PING PONG

  1. Dulce de leche: Por favor.
  2. Perros o Gatos: Wachines.
  3. Pibe o Guachín: Chango.
  4. Correa o sin correa: Sinco si es corto el paseo pero si vas a pasear mucho PONELE CORREA HIJO DE PUTA, MÁS SI CRUZAS UNA AVENIDA, QUE TE TIRÓ DE LAS PATAS. Y LA PLAQUITA, NO LO SAQUES A PASEAR SIN PLAQUITA CON TELÉFONO DE CONTACTO ME CACHOENDIÉ.
  5. Droopy o Pluto: Snoopy.
  6. Día perfecto: No me pasó.
  7. Wachín: Acá.
  8. La virginidad: No, gracias.

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