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Contra la guerra

La insanía cruel de la guerra tiene en los últimos días un interés renovado por parte de la comunidad del diseño social. A los casos de activistas excepcionales de tiempo completo como Alain Le Quernec, David Tartakover y Harry Pearce (realizador del afiche Blood que recuerda Hiroshima utilizando su propia sangre, en un total concept de impacto global), se suman noticias recientes de Seymour Chwast y Banksy. Desde los días cálidos de Push Pin Studios, Chwast diseña contra el flagelo y las consecuencias de la guerra. Así lo marca Un Libro de Batallas (1957), y entre muchos afiches antibelicistas, La Guerra es un Buen Negocio (1968), Soldier Landscape (2007) y La Guerra es una Locura (1986). At War with War, su nuevo libro en alianza con Designers and Books y editado por Steven Heller, cuestiona 5000 años de conflictos, invasiones y ataques terroristas, a través de ilustraciones satíricas del propio Seymour, donde cita, entre otros, el libro “El Arte de la Guerra”, de Sun Tzu. Chwast lista en un timeline paciente todas las guerras que existieron, con dibujos acerca de guerras en Irak, Haití, Ruanda y la guerra civil de Estados Unidos. La campaña emprendida en Kickstarter, –que logró su objetivo de financiación inicial–, ofrece una interesante cantidad de ilustraciones extraídas del libro, y otras piezas retro de inocultable belleza old-school.

 

Por su parte, Banksy participa de forma involuntaria de una gran muestra en Roma. La muestra no autorizada de Banksy “Guerra, capitalismo y libertad” exhibe muchas de sus rapaces actuaciones antisistema que lo cotizaron en todo el mundo, que por ironía del capitalismo artístico se ofrecen a todas luces en los espacios amplios de la Fondazione Roma de la capital italiana. Según el curador de la muestra, las obras provienen de colecciones privadas y están garantizadas por el “Pest Control” (control de plagas, en castellano) que el propio Banksy ideó para verificar sus obras. Ver para creer, la exhibición se convierte en la más grande hasta el momento acerca del anónimo de Bristol.


Seymour Chwast y Banksy encarnan la protesta desde distintas conciencias y profundas diferencias en su expresión, aunque con un mismo fin aleccionador, el cuestionamiento de las guerras, la miseria y la desigualdad en el mundo por medio del rigor y las exigencias de la imagen.

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