Cincuenta años de un ícono pop

Por 2017/03/17 Lucas López, Zoom Comments

En Virgen recordamos un hito de la cultura visual. La tapa que inició una revolución quieta, que pocos entendieron aún con la luz propia que emanaba. A cincuenta años de su lanzamiento el 12 de marzo de 1967, la tapa de The Velvet Underground & Nico promueve todo tipo de lecturas como objeto pop por antonomasia. Innovadora por un número de razones, la tapa marca una ruptura respecto de cómo se comercializaba un disco. En primer lugar, a través del arte pop: la banana, una simple fruta elevada a la categoría de ícono, con evocaciones a la lata Campbell pintada por el propio Andy Warhol en 1962 –por entonces manager del grupo, productos del disco y autor de la serigrafia–. Segundo, por la inclusión de un sticker para despegar (Peel slowly and see) que descubre un secreto rosado de tono erótico –para al época–, y por último la falta total de títulos anunciando al grupo. Poco tenía que ver, sin embargo la imagen de portada con el grupo de Lou Reed y John Cale. Era puro sello Warhol.

Su potencia reside en el poder de síntesis, en su ejecución, en el espacio de sus blancos, en el tono provocador, en las capas de tensión sexual, argumentos confesionales y alienación emocional que contenía. Según Pablo Schanton, en DiscoGráficas “Andy Warhol especuló lo suficiente con esta idea de “cubierta” y des-cubrimiento, de velo y revelación: ¿qué hay detrás de una cáscara de banana y de un cierre de pantalón (“Sticky Fingers”)? Esas sí que son meta-tapas (y mucho más, sin ahondar en psicoanálisis): si el objeto de deseo (inalcanzable, inmaterial, sublime) es la música, la alternancia de “cubierta” y “descubierta” debe funcionar como objeto-causa de deseo.” En la manipulación hábil de Andy Warhol, The Velvet Underground contaba con una referencia notoria y de considerables recursos publicitarios, aún vigentes. Cincuenta años de un mito que si hoy forma parte de livings, almohadones y deco –bajo el concepto de adorno como crimen chic–, captura lo que realmente sucedía en la escena de New York, entre el arte, la música y el avant-garde.

Otras publicaciones

de Lucas López

¡Kling Klang! Los primeros sonidos argentinos

| Lucas López, Zoom | Comments

La música electrónica se encuentra de parabienes en Buenos Aires. A la reciente muestra “La Música es mi Casa” del diseñador Gastón Pérsico, –a quien le debemos la visita del crítico inglés David Toop como parte de la larga serie de actividades del MALBA en torno a la muestra–, se suma Klang!, un estudio sobre la música concreta y electrónica argentina del período comprendido entre 1959 y 1971…

Ver la música

| Lucas López, Zoom | Comments

Consciente de su tiempo (concepto, sonoridades y cruce de disciplinas proyectuales) el disco 9, de Marco Sanguinetti funciona a modo de tratado sonoro trazado por las partituras de Fluxus, las anotaciones de Cornelius Cardew y los prospectos de la musique concrète al extremo de su decodificación gráfica…

El humor en los tiempos de cólera

| Lucas López, Zoom | Comments

En ocasiones reflexiono sobre el mecanismo del humor en redes sociales, en especial Facebook. Un comentario que cobra distintas formas y que llueven por imitación convocados por cada nueva efeméride, hecho político de relevancia –o mero gossip–, tema espinoso de los diarios, boutade ministeriales…

Futurismo a la carta

| Lucas López, Zoom | Comments
“La audacia y vívida angularidad de las formas de la letra futurista italiana la convierten en una opción natural para el tipo en madera”, dice Louise Fili acerca de su...

Leave a Reply