Eugenia Kusevitzky

[Corrientes, Argentina]

Donde se eterniza el alma

La diseñadora correntina Eugenia Kusevitzky se compromete con la militancia social, la sexualidad femenina y el activismo, que detalla sin guardarse nada con argumentos, convicción y conciencia emocional: “Es un vínculo que en primer lugar permite conocerme, descubrir mis gustos, lo que me atrae, lo que necesito, lo que me quitaron, lo que me impusieron, me ayuda a descubrir mi cuerpo y con esto todo lo que traigo (y no), despierta también mi interés por otras realidades, por disidencias, identidades, culturas, mi compromiso con nuestra alimentación, con lo que importante de poder descubrirnos en otras miradas, de poder entender otras realidades, de poder confiar en nosotras.” Eugenia cree que “somos mucho más que el cuerpo, y sin embargo es lo más nuestro que tenemos.” Eligió un camino para toda la vida, “para todos los lugares que ocupo y para deconstruir mis formas de relacionarme.” De allí su estrecho vínculo con la sexualidad y el feminisimo.

En el bordado, –su actividad específica alrededor de sus intereses–, Eugenia Kusevitzky encuentra una profunda reflexión. Al bordar deposita una gran cantidad de deseos y anhelos. “Me propuse no cortar ni quitar las puntadas, si es necesario las cubro por otras, entonces el resultado final siempre carga con “errores”, y me encuentro nuevamente transformando.” Se formó con diferentes bordadoras y tejedoras del país para ampliar sus fronteras. “Consigo en el bordado un estilo personal, artesanal, ancestral, que me me satisface e identifica, la carga simbólica es enorme, hay una resistencia enorme y tiene que ver no solo con el soporte sino con el tiempo, la perseverancia y la fuerza que llevan las puntadas, también hay militancia en este oficio y en las manualidades”, admite acerca de su oficio.

En Virgen adquirió herramientas de percepción y búsquedas morfológicas que incorporó en sus procesos de trabajos y proyectos, como una forma de percibir y deconstruir la imagen y sus representaciones, tanto en su proyecto personal (Niña Madeja, su marca de juguetes), el autocuidado, los yuyos y la alimentación (Avati, acerca de plantas medicinales y pueblos originarios) y el desarrollo de gráficas para las comunidades de artesanas QOM. “Produzco piezas y contenido político, utilizó lenguas de comunidades indigenas de las que soy diseñadora, mi compromiso de de-construir también nuestra “educación gráfica” producir contenido regional, generar una identidad que nos (me) represente, que respete, que se aleje del consumo irresponsable” describe con agudeza. Eugenia Kusevitzky Pone el cuerpo y las manos donde allí donde estén sus convicciones e ideales. Y nos convence.

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